Hoy termina una semana divertida. Además de recorrer -una vez más- la costa valenciana de arriba abajo, he tenido la oportunidad de soltar uno de mis habituales rollos en Failcon, un evento que mis amigos de Salto con Red han organizado por primera vez en España e incluso participé en una entrevista con Manel Fuentes -un tío muy majete, por cierto- en catalán (aquí tienes el audio por si te quieres reir un rato de mi horrible acento).

Después de hablar con tanta gente, he llegado a una conclusión: los consejos han acabado con más negocios que la crisis.

Entendámonos, una cosa es explicar que una línea de código puede provocar un bug en un determinado navegador y otra pontificar sobre la composición de un equipo, el modelo de negocio o la forma de distribuir las participaciones. Lo primero es una descripción objetiva de la realidad, lo segundo tan sólo una opinión basada en una experiencia que siempre es limitada y subjetiva.

Cada vez más gente se siente autorizada para subir al púlpito y dar consejos urbi et orbi. Yo mismo lo he hecho durante años y sigo haciéndolo de vez en cuando por distintos motivos; sin embargo, si tienes un poco de espíritu crítico, con el tiempo te das cuenta de que algunos de los consejos que has dado eran trozos de mierda o, simplemente, no aportaban valor alguno a sus destinatarios. Hoy cualquiera coge un micro y opina sobre qué deberías hacer con tu vida, tu familia o tu negocio, sin tener ni idea de lo que está hablando.

Desde hace algún tiempo me resisto a dar consejos, aunque a quien me lo pregunta siempre le explico qué he aprendido de mi propia experiencia y de trabajar en Metricson con un montón de gente increíble a la que admiro. El resumen de mi experiencia son dos principios que aplico -con mayor o menor intensidad- a todas mis empresas y que a mí me funcionan, pero que no son ni pretender ser universales. Os los cuento muy resumidos:

  • Una empresa tiene la obligación de ganar dinero: El objetivo de un negocio no es generar valor, ni empleo, ni devolver nada a la sociedad. Sólo tiene que ganar dinero. Es fácil. Nadie te ayuda cuando creas un negocio, por lo que no tienes ninguna deuda con nadie, salvo que tú decidas tenerla.Yo colaboro con un montón de organizaciones que apoyan distintas causas, muchas de ellas relacionadas con el mundo emprendedor, pero cuando trabajo, pago y cobro lo antes posible. No hay absolutamente ninguna razón para mantener o crear un negocio que no gane dinero, cuanto más mejor. Creo que si una empresa no gana dinero, todos se acabarán cansando y perdiendo miserablemente el tiempo. Hay muchas formas de contribuir a la sociedad, ayudar a los demás o pasar un rato divertido, desde crear un equipo de fútbol o viajar hasta colaborar con Caritas, Médicos sin Fronteras o cualquier otra organización. Pero hago todo lo posible para no confundir ambas cosas.
  • El medio plazo es mentira, el largo plazo no existe: No retraso un segundo el momento en que mis empresas dejan de ser proyectos y empiezan a ser negocios. Conseguir usuarios, fans o followers zombies, generar hype, ganar premios, regalar un montón de servicios al principio para intentar monetizar más adelante, es decir, marear la perdiz y sudar la camiseta, pueden ser formas de alimentar el ego, pero pocas veces hacen que ganes dinero si no forman parte de una estrategia muy bien trazada. Prefiero trabajar con KPIs que con un business plan que me ofrezca un break even a partir del tercer año. En lugar de llorar, salgo a vender para generar ingresos que permitan que la compañía pueda sobrevivir por sí misma en pocos meses. Más allá sólo hay dolor y frustración. Los modelos freemium funcionan muy bien en la imaginación de los emprendedores perezosos, pero en el mundo real el dinero se acaba antes de llegar al break even o, incluso, de monetizar, si no hay un valor real y enorme añadido en el upselling, y eso no es tan fácil de conseguir como parece.

Crear una nueva empresa y ganar dinero sin innovar y arriesgar es una quimera pero crear un negocio que no gana dinero es un hobby muy caro.

Los únicos que creen que regalar algo a un millón de nuevos usuarios es mejor que un millón de euros en el banco son los consultores que nunca han creado un negocio o pagado nóminas de su bolsillo y los gurús de medio pelo que te persiguen y lloran para conseguir un hueco en un panel o crean asociaciones, eventos o grupos -una vez más, de mierda- para justificar su incapacidad para hacer algo que valga la pena.

Si alguna vez, antes de escribir este post, te he dado un consejo, te pido dos cosas: que me disculpes y que lo olvides. Toma tus propias decisiones, arriésgate y crea tu propia experiencia. Si consigues triunfar, explícalo, pero no pontifiques. Y si no, cállate y sigue intentándolo, pero sé honesto y no intentes que otros sigan tus pasos para conseguir algo que tú no has sabido o podido hacer. Los consejos son una mierda.

Los consejos son una mierda
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10 thoughts on “Los consejos son una mierda

  • 9 junio, 2013 a las 13:59
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    No puedo decir que no esté en desacuerdo contigo. Ha sido una epifanía o una embolia ?. Resumo en un “No sigas los consejos de quién no tiene que lidiar con tus resultados ni te embarques con quién no tiene como mínimo, lo mismo que perder que tú”. Al final todos soltamos el nuestro. Me ha encantado tu sincerattack ! Un admirador.

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  • 9 junio, 2013 a las 14:29
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    Los consejos son una mierda: Contundente y con contenido como a mi me gusta, Luís. Y además estoy totalmente de acuerdo, aunque discrepo un poco (según se mire, bastante) del primero de tus principios y lo he escuchado en bastantes escuelas de negocio.

    No puedo estar más de acuerdo con el enunciado “Una empresa tiene la obligación de ganar dinero”, pero creo que no es incompatible con servir, entre otros, a la sociedad. Vaya por delante que para mi referirse a la “sociedad” y en concreto escribir la frase “servir a la sociedad”, suena pedante, pretencioso y vacío de contenido, pero si que creo que las empresas y los empresarios deberían tener un ideal moral-empresarial para cumplir con su deber de ganar dinero mediante el cumplimiento de otros principios:
    – Haz tu vida mejor (sin perder de vista el objetivo de ganar dinero).
    – Haz la vida de los que trabajan contigo mejor (sin perder de vista el objetivo de ganar dinero).
    – Haz la vida de aquellos a los que sirves mejor (sin perder de vista el objetivo de ganar dinero).

    La única frase que me choca en tu entrada es “El objetivo de un negocio no es generar valor, ni empleo, ni devolver nada a la sociedad”. No quiero que suene a que quiero ser un buen samaritano, o soltar un rollo demagógico y vacío. Nos soy emprendedor, soy empresario y quiero ganar dinero, pero creo que hay algo más.

    De todos modos, lo podremos argumentar de forma más extensa en persona, y hasta puedo cambiar de opinión.

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  • 9 junio, 2013 a las 14:52
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    Lo consejos no son una mierda… ¡los consejos pontificados, sin una clara visión sí que son una mierda! Comparto muchas ideas tuyas, casi todas. Pero quiero creer que Cuando Newton defino su teoría sobre la gravedad, todos los consejos que daba sobre dicha teoría eran ciertos… pero con la aparición de Einstein, muchos de estos consejos dejaron de serlo…
    Lo consejos como todo, evolucionan… lo malo es que se queden estacionarios…
    Muchos de los consejos que dabas hace unos años quizá hoy son caducos,… y si tú lo puedes ver tal y como bien lo escribes,… eres más grande de lo que crees… Por eso, me tomo la libertad de reescribir el final de tu post:
    “Si alguna vez, antes de escribir este post, te he dado un consejo, te pido dos cosas: que me disculpes y que lo olvides. Toma tus propias decisiones, arriésgate y crea tu propia experiencia. Si consigues triunfar, explícalo, pero no pontifiques. Y si no, cállate y sigue intentándolo, pero sé honesto y no intentes que otros sigan tus pasos para conseguir algo que tú no has sabido o podido hacer.”

    Gracias por tu blog.
    Parfait

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  • 1 septiembre, 2013 a las 21:13
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    Luis no entiendo a que viene este post tibio e indeciso.

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  • 27 junio, 2014 a las 21:07
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    Los consejos que a mí me valen son los de mis familiares, que son los que de verdad quieren lo mejor para mí, aunque también se pueden equivocar, pero lo harán sin intención de dañar.

    De los consejos del resto ya no me fío, por experiencias pasadas (aunque de los fracasos se aprende mucho, y creo yo que más que de los éxitos)

    Lo que cuenta es la experiencia propia!!!

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