Último domingo del último mes del último año de la segunda década del siglo XXI. Y vaya década, amigos. 29 de diciembre de 2019. Ay ay ay.

Había pensado hacer un resumen de todo lo que me ha pasado desde el 1 de enero de 2010 hasta hoy pero ni tengo ganas ni tú tienes tiempo, así que vamos al grano. Durante los últimos diez años, al menos:

  • ha llegado Lola, con algún que otro susto pero dispuesta a revolucionarme la vida sin solución de continuidad
  • he creado tres empresas desde cero y he invertido en otras tantas
  • he vivido en Valencia, luego en Barcelona, luego otra vez en Valencia y ahora vivo en Madrid
  • he estado en un montón de ciudades de un montón de países y he conocido a gente que me ha volado la cabeza hasta decir basta
  • he perdido a gente a la que quería de verdad
  • he aprovechado cualquier ocasión que he tenido para organizar una buena fiesta, como la de mis cuarenta años o el décimo aniversario de este blog, que es el suyo, joven
  • hace apenas un par de semanas nos dejó Tarzán, mi compañero de piso desde el año 2003

A grandes rasgos, la segunda década del siglo XXI ha sido la senda que me ha conducido, con unos cuantos giros inesperados -algunos de ellos MUY inesperados, la verdad-, hasta la mediana edad. Hace 10 años tenía muchas dudas; ahora tengo el mismo número de dudas, pero son distintas y me he convertido en un viejoven con barba, algo de sobrepeso y muchas ganas de seguir corriendo.

Pensando en todo esto, este año he decidido no escribir un post-resumen del año, como ya hice en mis bye-bye de 2016, 2017 y 2018, sino una canción del domingo para cerrar la década, y la elegida ha sido Gravity, de John Mayer.

Gravity, stay the hell away from me

Gravity has taken better men than me

Now how can that be?

Just keep me where the light is

Según explica el propio Mayer en este vídeo, Gravity «trata sobre estar seguro de que todavía te quieres, que aún tienes tu cabeza sobre los hombros y que todavía dices que no de la forma en que te enseñó tu madre.  Y la voy a necesitar cada puto día de mi vida porque es mucho más fácil cagarla que seguir aquí»

Aunque la canción se grabó por primera vez en 2006 y formó parte del álbum Continuum de Mayer, hace poco que me obsesioné con ella, cómo no, por recomendación de mi hermano y porque de repente este año he empezado a escucharla en todas partes: en un ascensor en Barcelona, tocada -de aquella manera- por un guitarrista callejero en el puerto de Lisboa mientras echaba comida a las palomas, en un taxi que me llevó al aeropuerto de Tel Aviv, en un stand de Slush (Helsinki) y en mil otros sitios que ahora sería incapaz de reproducir.

Lo más que más me sorprende es que me haya dado cuenta ahora de que llevo ¡13 años! oyéndola por el mundo sin pararme a escucharla y por eso, por lo que significa y por lo cojonudamente buena que es, me ha parecido un buen broche para la década más intensa de mi -ya no tan corto- paseo por aquí.

Para la ocasión he elegido la versión en directo de Mayer en Rock in Rio, un auténtico espectáculo de más de 9 minutos en el que despliega muchas de las cosas que sabe hacer con la guitarra y que probablemente te dejará con el culo torcido.

Si quieres escuchar la versión original, la encontrarás como siempre al final del post, en mi lista de Spotify con las 129 canciones del domingo que he escrito hasta la fecha.

Sin más, te deseo que acabes de pasar un domingo genial y que tengas una feliz entrada en la tercera década del siglo XXI. No tendremos -apenas- coches voladores, teletransportadores, sables láser o viajes interestelares, pero tampoco podemos decir que nos estemos aburriendo, ¿no crees?

Canción del domingo: Gravity (John Mayer)
Etiquetado en:                                                        

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.